Unidad de Astronomía de la Universidad de Antofagasta

Felipe Beiza, el fotógrafo de glamour que también se dedica a la astrofotografía

Felipe Beiza Ayala, será uno de los participantes del taller de astrofotografía que realizaremos en marzo y abril en las ciudades de Calama y Antofagasta. Pero ¿quién es Felipe Beiza?

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Felipe Beiza es antofagastino y licenciado en física con mención en astronomía por laUniversidad Católica del Norte, tiene 30 años y se desempeña como docente en el departamento de física de la Universidad de Antofagasta. Actualmente se encuentra realizando un Magíster en Energías Renovables y enfocado en la fotografía, área que le apasiona hace más de 10 años.

Su interés por la fotografía surge en el año 2004 cuando cursaba su primer año de universidad. En aquel entonces su padre compró una cámara digital de la cual Felipe se apoderó rápidamente. Fue en ese momento cuando comenzó a dar sus primeros pasos en esta área. Fotolog era la red social que se encontraba de moda en aquella época y fue la plataforma ideal para que este estudiante de física incursionará en este hobby que tanto le gustaba.

La idea de Fotolog era subir una imagen y tener la mayor cantidad de “me gusta” y comentarios para ganar popularidad, hasta se podía pagar para convertirse en un usuario gold, y ser más popular. Beiza comenta que “fue en ese entonces cuando me di cuenta de que teniendo mejores fotos iba a conseguir mayor popularidad y ese cuento era entretenido; siempre he sido una persona competitiva en los temas que me interesan y de esa forma fue cómo comenzó mi interés. Luego las redes sociales fueron evolucionando, pasamos a otras plataformas como Flickr y ya después fue necesario hacer mi propia página web”.

Para Felipe todo comenzó como un juego, como una cosa más experimental. Sus primeros trabajos fueron los retratos y autoretratos. Pasado un tiempo pidió la colaboración de algunos amigos y familiares para que hicieran de modelos. El primer gran trabajo que tuvo fue en 2007 para la discoteca Sala Murano, ubicada en el Mall de Antofagasta; él estuvo a cargo de hacer las fotografías que decorarían por cinco años la discoteca.

Tras ver que sus trabajos tenían buenos resultados y mostrar sus trabajos a través de las redes sociales, las personas comenzaron a interesarse por lo que él hacía. La gente le decía “qué linda foto, a mí también me gustaría tener una así” y para Beiza en esa época tener un rostro nuevo para poder practicar, era una experiencia que no podía dejar pasar.

Cuando se dio cuenta de que ya eran muchas las personas que se ofrecían a colaborar en sus trabajos y que utilizaban sus imágenes para fines comerciales, como por ejemplo chiquillas que buscaban empleo de promotoras, fue cuando descubrió que podía crear un negocio con sus fotografías y comenzó a cobrar. “Al principio cobraba súper poco y bueno lo chistoso fue que me comenzaron a pagar; no me imaginé que me podían pagar en un principio. Así que armé paquetes fotográficos  y el marketing al respecto; utilicé Facebook como plataforma y fue así cómo se viralizó mi trabajo”.

En aquella época no había muchos fotógrafos que se dedicaran a lo que hacía Felipe, por lo que tomó la decisión de comprar accesorios y herramientas para armar un mini estudio, el que estaba ubicado en el comedor de su casa, situación que no tenía muy contentos a sus padres. Después de un tiempo sus trabajos que estaban enfocados en los retratos, comenzaron a tomar otro rumbo. Algunas personas le pidieron si podía tomar las fotografías de sus matrimonios, lo que comenzó de manera muy experimental y se fue desarrollando hasta conseguir una mayor profesionalización en el tema. Beiza asistió a workshops tanto en Chile como en el extranjero para perfeccionarse en esta área y hoy pertenece a una agrupación a nivel nacional de fotógrafos de bodas.

La aspiración de Beiza es lograr complementar la fotografía con los viajes y poder registrar matrimonios en diferentes partes del mundo. En enero de 2015 tuvo su primera experiencia de este tipo, siendo contratado para registrar un matrominio en Oviedo, España. También ha logrado hacer lo mismo en distintas partes de Chile, desde Arica, Iquique, Antofagasta, Calama, San Pedro, Copiapo, La Serena, Viña del Mar, Santiago, hasta Temuco y Coyhaique.

Otra de sus aspiraciones es poder transmitir sus conocimientos a los demás. “Cuando yo partí en esto nadie me ayudó; no tenía referentes en la ciudad y tuve que hacer todo por internet; adquirir los conocimientos a través de gente que vivía en otros lugares”. Por esta razón es que Beiza realiza anualmente un workshop de fotografía, principalmente de retratos y retoques digitales utilizando ciertas herramientas como photoshop, para entregar conocimientos y lograr que el rubro de la fotografía crezca y mejore.

Como vemos, Felipe Beiza, se ha dedicado más a la fotografía de “glamour”, pero también ha trabajado mezclando su profesión con su hobbie. Ha participado de muestras astrofotográficas como la de 2009, The World At Night, con una secuencia de imágenes de un eclipse lunar, y el primer semestre de este 2016 participará del taller de astrofotografía que realizaremos en dos ciudades de nuestra Región.

“Mi interés en la astrofotografía viene dado por mis dos pasiones por así decirlo, mi carrera que si bien más la estoy desarrollando por el lado de la docencia, la astronomía fue algo que siempre me gustó y me ha fascinado y me sigue fascinando, así como también la fotografía. Entonces juntar estas dos cosas para mí es súper entretenido y además que la técnica que requiere la astrofotografía, es un desafío constante y cuando los logras  y obtienes buenos resultados, la gratificación es muy grande”.

En el taller que realizaremos los días 21, 28  de marzo y 4 de abril en Calama y 22, 29 de marzo y 5 de abril en Antofagasta, (más información aquí: http://bit.ly/1NUfka8) Beiza espera que “se encienda la lucecita y se despierte la motivación en las personas de la Región; que asistan y se puedan obtener grandes fotos de los nuevos talentos, para poder mostrar nuestra Región a través de las astrofotografías, darle un doble valor a este trabajo ya sea por el valor patrimonial regional y por la calidad de los cielos de la Segunda Región”.